MARIETA DE VEINTEMILLA

Marieta de Veintemilla es una mujer que rompe todos los esquemas del pensamiento patriarcal del S.XVIII, porque incursiona en el ámbito político, filosófico, literario y social de un Ecuador cargado de luchas intestinas, de facciones que se enfrentan sistemáticamente por el poder, y de corrientes de pensamiento, conservadoras y liberales que se disputan el control de una nación en ciernes, a través de la conformación de ejércitos regionales e imposición de la fuerza militar.

Su nacimiento se produce el 8 de septiembre de 1828. Es hija de un caballero ecuatoriano, José de Veintemilla, quien en su estadía en Lima conoce a una famosa cantante de ópera, Marieta Marconi Ferretti, cantante de una compañía italiana, que estaba de gira en el Perú y se enamora profundamente de ella.  Marieta nace a bordo del barco que los lleva al Ecuador y heredará la piel blanca, los ojos intensamente azules y el cabello rubio de su madre europea.  Pero, muy tempranamente quedará huérfana de padre y madre, siendo criada por su tío, Ignacio de Veintemilla, quien la llevará a vivir en el palacio de gobierno, una vez electo presidente.

Desde el año de 1879 hasta 1881, Marieta se convierte en el centro de la vida social quiteña, organizando en Palacio reuniones y fiestas que atraen a notorios intelectuales y artistas de la época.  En 1881, en la cumbre del poderío político propio y de su tío, Marieta se casa con Antonio Lapierre, de quien enviuda después de unos escasos diez meses.”

Al terminar el período de gobierno de Ignacio de Veintemilla, Marieta se ve envuelta en una serie de hechos que llevan a la dictadura a su tío.  Ella personalmente hace abortar una revuelta militar destinada a destituir a Veintemilla del poder y se consagra con esta acción como una figura política de gran poder, al punto de que se la empieza a denominar la Generala o Generalita, pues de hecho pasa a dirigir el ejército, que solo terminará derrotado en 1833, por la alianza de tres poderosos generales.  Ella dirá en sus Páginas del Ecuador, que la lucha de su tío era contra el conservadurismo y fanatismo clerical empotrado en el Ecuador por el dictador Gabriel García Moreno y defenderá su derecho a defender lo que consideraba lo más correcto en ese momento de la historia. 

Marietta es encarcelada y su prisión dura 8 meses, luego de los cuales y por intervenciones extranjeras es exiliada en Perú.  Uno de sus alicientes será la imponente manifestación de personas que la quieren y respaldan y que salen a darle una cálida  despedida, cuando ella viaja hacia Guayaquil para tomar el barco del exilio.  Estas manifestaciones de apoyo se producen a lo largo de su viaje, en Quito, Ambato, Guaranda, San Miguel y en la misma ciudad de Guayaquil.

 
 

En Lima, ella es recibida con honores y consideraciones por los sectores intelectuales y de artistas.  Asiste a tertulias literarias y reuniones en las que participa destacadamente con sus dotes de cantante y excelente ejecutora del piano.  Durante todo ese período ella continúa participando políticamente y escribiendo artículos sobre la situación de su país y se dedica a escribir sus memorias denominadas “Páginas del Ecuador”, que fueron publicadas en 1890, y distribuidas en el Ecuador y en otros países por envío directo de Marietta a intelectuales destacados.

En 1898, ella regresa al Ecuador, cuando la naciente y triunfante Revolución Liberal lleva tres años.  Se moviliza por la defensa de su patrimonio y lo recupera.  Vuelve a desarrollar una intensa vida intelectual y artística, en la que ella es la figura central y muere tempranamente en 1907, estando en el cenit de su producción intelectual. 

Ella dejó un gran número de ensayos literarios y políticos.  Su mayor obra es Páginas del Ecuador” que tiene 411 páginas y es considerada como uno de los primeros ensayos sociológicos sobre el país.  También escribió un ensayo de 135 páginas llamado conferencia sobre psicología moderna, publicado en 1907.  Tiene otros ensayos como “Dies Irae Patriótico” (1900), “Madame Roland”(1904) , A la Memoria del Dr. Agustín Leonidas Yerovi (1904), “A los héroes de mi patria”(1906).  También dejó algunas poesías.

El mejor estudio que se ha realizado sobre Marietta de Veintemilla lo escribió la escritora Gloria da Cunha-Gabbai, uruguaya, doctora en Literatura latinoamericana, quien se preocupa de su producción literaria y ensayística, señalando que a Marietta se la ha juzgado y combatido mucho por sus actuaciones políticas en defensa de su tío Ignacio de Veintemilla, pero que su pensamiento político, literario, filosófico, nunca fue abordado por sus detractores y es desconocido en el Ecuador y en América Latina, aunque según palabras de Da Cunha:  Marieta es una mujer muy singular…hermosa, inteligente, culta, que se hizo a sí misma, cuya personalidad estaba llena de múltiples facetas poco estudiadas.  Lo extraño es que a pesar de los ensayos escritos y de la abundante reacción literaria producida existe un silencio hermético acerca de su obra, aún hoy en día. 

Las fuentes que analizan su producción ensayística se basan en juicios críticos escritos por sus detractores, pero nunca antes se hizo un análisis de su obra y su pensamiento, que es lo que aborda esta escritora uruguaya y lo hace con un sentido analítico y de gran honestidad, reivindicando lo avanzado del pensamiento de Marietta para la época en que vivió.

A lo largo de sus escritos políticos, Marietta muestra sus puntos de vista, que están  centrados en la defensa de un pensamiento liberal, que traerá para Ecuador y América libertad y progreso económico, de la necesidad de educar a las masas populares para que no sean un monigote manipulable en manos del populismo y el fanatismo,  que tanto daño le han hecho al país.  En el pensamiento social, Marietta tiene dos prioridades de las cuales habla, los indígenas y las mujeres.   Ella se lamenta del analfabetismo de las masas populares, que están excluidas de los efectos benéficos de la educación y de que los gobiernos de América Latina están en manos de una minoría ilustrada que se apoya en un ejército para mantener el poder, pero que en la mayoría de ocasiones no tienen programas claros de gobierno dirigidos al progreso social de los masas empobrecidas.

Los problemas de los indígenas, para Marietta, son fundamentalmente de orden económico, pues éste causa la opresión en que viven y por esto no logran acceder a la educación.  Ella cree que con la educación se lograría integrar a los indígenas como seres activos en el progreso social del país.  Ella defiende también la educación para las mujeres, pues señala que todos los seres humanos tienen derecho a la instrucción y que sin esta no habrá integración ni progreso. También denuncia el sistema penal, las crueldades y las torturas, que observó en la cárcel cuando estuvo prisionera y que la impactaron duramente, mostrando una faceta del poder desde su condición de vencida.

Da Cunha señala que Marietta sorprende al lector actual con afirmaciones muy avanzadas para su época, que confirman su talento de pensadora, por su capacidad de elevarse sobre las estructuras mentales propias del autoritarismo patriarcal y emitir juicios que muestran el impacto y la asimilación de corrientes filosóficas de vanguardia.

Marietta admiraba a Manuela Sáenz, la luchadora por la independencia y justifica el sacrificio de su vida, al servicio de la causa libertaria, apoyando en todo momento a Bolívar.  Ella también, al igual que Manuela sufrió prisión y exilio. En su ensayo “Páginas del Ecuador”  hay una denuncia sobre la opresión política de las mujeres en las repúblicas americanas, pero también sobre la segregación social, eso de que se crea que el único lugar para las mujeres es el hogar es limitante y detiene su desarrollo.  Y ella reivindica que las mujeres a pesar de sus limitaciones han luchado por el progreso del país.

Pero es en el pensamiento filosófico en donde se destaca la gran formación ilustrada y librepensadora de Marietta, quien lucha en todo momento “contra la intolerancia del clericalismo conservador y a favor de la liberación mental, bandera del liberalismo.  No se alínea con escuelas filosóficas particulares, pues su formación fue autodidacta y como señala Da Cunha, no tuvo la biógrafa acceso a su biblioteca personal, que hubiera aportado datos importantes sobre sus influencias intelectuales, pero descubre que Marietta conocía a fondo a los pensadores y escritores españoles y que tuvo una influencia especial del krausismo y su derivación hacia el krausopositivismo, “movimiento que enfatizaba con ahínco, la educación de la mujer. Varios de sus ensayos muestran esta clara influencia.

Finalmente, en su ensayo sobre la psicología, Marietta, muestra su espíritu altamente ilustrado. Sus concepciones sobre la importancia de una alineación de los seres humanos con la naturaleza como una forma de trascendencia existencial, muestran un espíritu de elevada formación, que no tenía debilidad alguna por el grosero poder político o económico que campeaba en los gobiernos de su época.  Y una vez más encontramos lo que fue una línea directriz de su pensamiento: la búsqueda incansable de nuevas interpretaciones de la historia, de la filosofía, de la literatura y de la vida.